Si tienes fiebre, dolor de garganta, tos intensa, diarrea o cualquier malestar fuerte, es mejor reposar y evitar contagiar.
Gripe, resfriado fuerte, conjuntivitis, varicela u otras infecciones que puedan transmitirse.
Náuseas, mareos, dolor de cabeza intenso o debilidad que impida realizar la terapia con seguridad.
Después de una cirugía, infiltración, extracción dental o tratamiento invasivo, espera el tiempo recomendado por tu médico antes de la sesión.
Especialmente si están en la zona que se va a tratar.
Si no puedes llegar puntualmente y tu retraso es mayor a 15 minutos (para aprovechar bien la sesión).
💡 Avisar con al menos 24 horas de antelación ayuda a reorganizar la agenda y permitir que otra persona aproveche ese espacio. Si el paciente presenta fiebre, síntomas de infección o enfermedad contagiosa, deberá reprogramar su cita para garantizar la seguridad de todos.